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Predicadores piratas (2ª Parte)

01 febrero 2010

¿Por qué algunos predicadores "piratean" sermones? ¿Qué les ha llevado a tomar este atajo que les evita entrar en contacto directo con la palabra de Dios?

Pienso en al menos dos causas:
1. Escaso tiempo disponible para preparar sus predicaciones
2. Falta de un método adecuado de estudio bíblico.




He definido como pirata del púlpito al predicador que prepara sus sermones con retazos de textos "copiados" de otro sermón (que encontró en internet) y "pegados" en su bosquejo. O quién íntegramente decide predicar el sermón de otro directamente del libro de bosquejos que ha comprado para tal fin.

No estoy en contra del uso de comentarios, bosquejos de sermones o libros de estudio. Son herramientas que deben ser usadas correctamente. No deben nunca reemplazar el estudio bíblico personal de las Escrituras. Nada debe impedir que el predicador entre en contacto directo con la palabra de Dios. El predicador debe ser el primero en experimentar en su vida la verdad de Dios que comunicará a su congregación.

¿Por qué algunos predicadores "piratean" sermones? ¿Qué les ha llevado a tomar este atajo que les evita entrar en contacto directo con la palabra de Dios? Pienso en al menos dos causas.

El escaso tiempo disponible para preparar sus predicaciones

Puedo decir sin temor a equivocarme, que muchos buenos siervos de Dios, no están satisfechos con el tiempo que dedican a preparar sus predicaciones. Mas de un colega pastor me ha confesado no disponer de tiempo suficiente para dedicarse al estudio de las Escrituras. El problema es que las prioridades ministeriales están mal enfocadas.

Hechos 6.4 enuncia las prioridades de los pastores de la iglesia: la oración y el ministerio de la palabra. Los mismos apóstoles reconocieron que era un error descuidarlas: "No está bien que nosotros los apóstoles descuidemos el ministerio de la palabra de Dios para servir las mesas" (Hc. 6.2b NVI)

No era que los apóstoles se consideraran a si mismos tan distinguidos como para rebajarse y servir las mesas. Tampoco debemos pensar que les disgustaba ayudar en el reparto de alimentos a las viudas. Sencillamente eran conscientes de su obligación básica: la proclamación del evangelio de Jesucristo.

Servir a las viudas era importante y necesario. Sin embargo sabían que no debían permitir que ni el más honorable de los servicios los distrajera de su principal obligación. Por lo tanto, propusieron a la congregación elegir a hombre fieles a los que delegar la responsabilidad del reparto de alimento a las viudas. Así ellos se dedicarían de lleno "a la oración y al ministerio de la palabra." (Hc. 6.4 NVI).

La sobrecarga de trabajo destruye a pastores y congregaciones. Ambos deben saber que la prioridad principal del pastor es la oración y la predicación de la Palabra. Las otras necesidades pueden delegarse en hombres y mujeres fieles. Desde luego, el pastor debe también implicarse en las otras necesidades de su iglesia, sin descuidar la oración y la predicación.

La falta de un método adecuado de estudio bíblico

El desconocimiento de un método adecuado de estudio bíblico es otra de las causas por las que muchos predicadores y maestros "copian" lo que dicen los libros o sermones descargados de internet para repetirlo tal cual en las enseñanzas de su iglesia.

Es necesario aprender un método que proporcione al estudiante de la Biblia la posibilidad de verificar que la interpretación de los pasajes que ha encontrado en un bosquejo, libro, etc. y que usará en su exposición es fiel a lo que él autor inspirado realmente expresó. Pues al no verificar la interpretación se abre la puerta de la iglesia a cualquier doctrina que perjudicará a la congregación.

Mejor aun, resulta imprescindible para el pastor, maestro y predicador, aplicar un método adecuado de estudio que le permita acercarse a las Escrituras para obtener de ellas el consejo de Dios y aplicarlo de manera eficaz en su vida y la de sus oyentes.

Meditemos en las palabras del apóstol Páblo a Timoteo: "Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad." (2 Tim. 1.15 NVI).

Para interpretar rectamente la Biblia se requiere esfuerzo y diligencia. Esfuerzo para aprender un método adecuado de estudio. Diligencia para aplicar el método a todo pasaje bíblico sobre el cual prediquemos. No debemos ser negligentes sino esforzados en predicar la verdad del Señor.

Mis queridos lectores, recordad que:
La oración y la predicación del evangelio es la máxima prioridad ministerial (Hec. 6.4). Cualquier otra necesidad o servicio en la congregación, por más apremiante o noble que parezca, es secundaria.

Para presentarse ante Dios como un obrero aprobado, es necesario esforzarse por interpretar rectamente su palabra (2 Tim. 1.15).

Así que os animo a tomar medidas pertinentes para interpretar rectamente la palabra de verdad en cada predicación o estudio que compartais en la iglesia.

Algunas sugerencias prácticas:
  • Delega e invierte tiempo en preparar tus predicaciones. Que tu congregación sea bien alimentada por la Palabra de Dios interpretada rectamente.
  • Es tiempo de aprender un buen método de estudio o aplicar el que aprendiste en el seminario.
  • Dile a tu pastor que te enseñe a estudiar la Biblia o pregúntale al menos sobre algunos libros que puedan ayudarte.
  • Inscríbete en el instituto bíblico de tu iglesia.
  • Aprovecha internet e inscríbete en cursos online o a distancia.

No más predicadores piratas en los púlpitos evangélicos. Sí a los obreros esforzados en interpretar rectamente la palabra de verdad.

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