Los cristianos tenemos acceso a tantos escritos sobre nuestra fe, como nunca antes en la historia de la iglesia.Una sencilla búsqueda en Google es capaz de ofrecernos millones de resultados sobre temas bíblicos.
Son cientos de miles los sitios que contienen material disponible para todo público. Por ejemplo, si tecleamos en el buscador las palabras "web cristiana" obtendremos 7.710.000 resultados. Al hacer lo mismo con "predicaciones cristianas" obtenemos 1.240.000. En inglés los resultados son aun mayores.
Los recursos cristianos se ha multiplicado. También las probabilidades de caer en errores y engaños. Depende del modo en que lo usemos, el "material cristiano" puede ser una piedra de tropiezo o un peldaño de superación.
Es importante reflexionar sobre el uso que hacemos de los recursos cristianos en versión digital (internet, CD, DVD, etc.) o física (libros, folletos, tratados, boletines, etc.).
Los problemas de esta avalancha de recursos cristianos ya son visibles. Inclusive en el púlpito. Ante la facilidad con la que se obtienen bosquejos y estudios bíblicos, algunos predicadores han abandonado el estudio serio y sistemático de las Escrituras por la práctica de "Copiar-Pegar". Google y los libros de bosquejo se han convertido en texto base para muchos pastores.
Como resultado, sus propios bosquejos son un traje a medida elaborado con retazos. Esto quien al menos ha tomado tiempo para "cortar" un trozo de texto de aquí para "pegarlo" allá. He visto a más de uno, llegar al púlpito con el libro de bosquejo en mano. La Biblia, ausente. ¿Para qué? si en el libro ya están los pasajes (supongo que deben pensar).
Quien hace esto, cae en la irresponsabilidad de citar un texto bíblico, sin verificar si la interpretación es correcta según el contexto histórico, gramatical y literario del pasaje en cuestión.
Además, algunos, conscientes o no, se han convertido en predicadores piratas. Esto es así cuando íntegramente hacen pasar por suyas las palabras, ideas o trabajo de otros. No es la bandera con un par de tibias y una calabera la que debe ondear en el púlpito, sino la del obrero que se esfuerza por presentarse ante Dios como obrero aprobado que interpreta bien la Palabra de verdad.
Los bosquejos de predicaciones y recursos similares son herramientas útiles cuando se utilizan correctamente. Pero son precisamente eso, herramientas para el estudio bíblico. No se deben usar en lugar de el estudio serio, cotidiano y sistemático de las Escrituras.
Otro aspecto preocupante de quien evita el estudio serio de las Escrituras está relacionado con el concepto de lo que es la predicación y el experimentar de primera mano la verdad bíblica.
Entiéndase por predicación: la comunicación de un principio bíblico obtenido del estudio personal de las Escrituras, que el Espíritu Santo aplica, primero al predicador, y luego, a través de este, a sus oyentes.1
Toda enseñanza bíblica que se comunique a una congregación, debe ser experimentada primero, en la vida del comunicador. Quien no ha experimentado la verdad bíblica en su propia vida, no tiene derecho a enseñar nada. "(...) en fin, tú que enseñas a otros, ¿no te enseñas a ti mismo?" (Rom. 2.21a NVI)
Nada, absolutamente nada, debe privar al predicador de entrar en contacto directo con las Escrituras. Es más, en todo momento y con humildad debe someter sus pensamientos, convicciones doctrinales y la enseñanza de sus mas queridos maestros a la instrucción bíblica.
Aunque me he centrado en los predicadores y maestros, todos los cristianos pueden padecer de lo mismo. Tal es el caso de la persona a quien le escuché decir que con la lectura diaria del texto bíblico que decora su calendario tenía suficiente. O el joven al que le bastaba con leer el devocional al que estaba suscrito por correo electrónico.
Estimado lector, es cierto que podemos ser edificados por las palabras escritas de hombres o mujeres cristianas. Tampoco debemos menospreciar su trabajo y reflexión bíblica. Pero nada sustituye ser alimentado directamente de la fuente de toda sabiduría.
"Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad." (2 Tim 2.15 NVI)
Continuaré con el tema en la próxima entrada.
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1 Una definición de predicación, es tratada en La predicación bíblica: desarrollo y presentación de mensajes expositivos. Haddon W. Robinson. UNILIT (2000): pág. 18